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Cómo perdí hasta los calzoncillos invirtiendo en Warrants - 1ª Parte

Alberto López, Senior Trader en OSTC y colaborador en Academia de Mercados. 16.01.2017

 

Esta pérdida se materializó cuando todavía no era profesional. Estaba en la Universidad. Convencí a unos amigos para hacer una cuenta común a mi nombre e invertir en warrants.

¡¡Maldita la hora!!

 

Los warrants es un producto que se inventaron los bancos para ganar dinero con, prácticamente, cero riesgo. Es muy parecido a ir al casino.

¿Por qué eran atractivos para el pequeño inversor?

Porque ofrecen apalancamiento. Antes los brókeres no te ofrecían los apalancamientos que te ofrecen ahora.

Por poner un ejemplo: puedes meterte en warrants que ofrecen un apalancamiento de 15 veces tu dinero. En vez de invertir directamente en Telefónica vía acciones, compras unos warrants que te permiten apalancarte 15 veces. Esto significa que por cada 1% que se mueven las acciones, los warrants se mueven un 15%. El problema reside en que esos warrants pierden valor temporal. Por cada día que pasa estando invertido sin que la acción se mueva, pierdes dinero.

En esa época, yo estudiaba I.E.B. Derecho con Master en Bolsa. Elegí esta carrera porque era la única en la que estudiabas algo de mercados desde el principio y durante toda la carrera. La Universidad está cerca de la Bolsa.

Por aquel entonces, realizaba mis operaciones desde Siaga (Ciberbroker), que tenían una sala abierta al público cerca de la Bolsa de Madrid. Era lo más parecido a las casas físicas de apuestas deportivas de hoy en día, una habitación similar a una sala de espera de cualquier hospital, repleta de televisores donde podías ver en tiempo real las cotizaciones de todas las acciones de la Bolsa española.

Para realizar cualquier operación, acudías a un mostrador y firmabas una boleta para comprar o vender lo que quisieras. La sala estaba llena de personas mucho mayores que yo (casi todos jubilados bien vestidos, que en vez de jugar a la petanca, iban a esta sala a soltar adrenalina comprando y vendiendo acciones). Me miraban como un bicho raro. “¿Qué hace un niñato de 19 años aquí?”, pensarían. Allí iba todas las tardes después de la Universidad y algunas mañanas (saltándome las clases...).

Al principio me fue muy bien, doblando el dinero un par de veces.

Algunos viejos estaban asombrados y otros simplemente viendo como cavaba mi tumba. Era la época de Terra (una de las primeras tecnológicas que empezaron en el parqué madrileño), en plena burbuja de las  “puntocom”. Era increíble ver cómo cualquier acción que sacase alguna noticia relacionada con internet, subía un 10%, al siguiente día un 20%... Por aquel entonces, me acuerdo de unos warrants de Telefónica que pasaron de valer 0.01  a valer 3.75, en menos de un mes!!

¿Os imagináis multiplicar el dinero invertido por 375? ¿Cómo no iba a volverme loco con esos mercados?

Cada día había algún warrant que te daba un 200% de rentabilidad invirtiendo en un blue chip. La gente hablaba de burbuja muchísimo antes de que estallara. Los viejos decían: "estos mercados se están volviendo irracionales". Pero las acciones seguían subiendo y subiendo. Y lo siguieron haciendo durante meses. Es la razón por la que el análisis fundamental en esos mercados no sirve de nada.

The trend is your friend.

Nunca hay que ponerse en contra de una burbuja, o te subes al carro o te mantienes al margen. Dicen que hay un barómetro para saber si los mercados están llegando a niveles desproporcionados y es: cuando un taxista empieza a hablarte de acciones en una carrera. Me parece una tontería, pero es lo que se dice...

Empecé con una inversión de 2000 euros que muy pronto convertí en 6000 euros. Es el peligro que tiene ir por primera vez al casino y ganar mucho dinero. Hay que tener en cuenta que el ser humano es ludópata por naturaleza.

Al principio hacía inversiones muy conservadoras y con mucha cabeza. El problema empezó cuando la casa de valores empezó a dejarme hacer operaciones intradiarias sin cotejar el dinero que tenía en la cuenta. Simplemente iba al mostrador, y le decía al chico: "-cómprame 6000 warrants CALL de Repsol con strike 12 y vencimiento 10-11-2000 para la cuenta 86103 a un precio limitado de 1,26 euros".

Os sonará a chino, y al chico joven del mostrador igual. Él lo mandaba a la mesa de operaciones (que estaba al otro lado de la calle) y la mesa lo ejecutaba sin hacer preguntas. Daba igual el valor que representaran esos 3000 warrants ni el dinero que tuviese en la cuenta.

A los 6 minutos, volvía al mostrador:

-Véndeme lo que he comprado a 1.29- le decía.

-¿Ya?- Respondía el chico.

-Date prisa por favor que está a mercado!! - le respondía intentando que lo hiciese rápido.

-Ejecutado.

A ellos les daba igual el montante que invirtiese. El montante de esa operación era de 7500 euros y yo solo tenía en la cuenta 6000 euros. Si hubiese realizado esa operación desde su plataforma de internet, el sistema no me hubiese dejado, pero desde la sala de trading, simplemente ejecutaban y no hacían preguntas. Hacía ese tipo de operaciones como 5 veces cada día, y ellos solo miraban que estuviese sin posición overnight, las comisiones que les generaba y que mi cuenta iba creciendo.

Me di cuenta que podía operar intradía sin límite y con apalancamiento (lo cual es peor que un arma de destrucción masiva).

“Para qué voy a seguir estudiando la carrera?? Si lo que me cuentan en las clases ya lo sé y esto se me da bien...” - Pensé en ese momento

Continuará…

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