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Como perdí hasta los calzoncillos invirtiendo en Warrants – 3ª Parte

Alberto López, Senior Trader en OSTC y colaborador en Academia de Mercados. 01.02.2017

 

(Para ver la 2ª parte pincha aquí)

Ya tenía todo preparado, ahora lo más importante era esperar a que se diesen las condiciones que había impuesto.

Normalmente, cuando elaboras una estrategia, en la que con mucha probabilidad vas a ganar dinero, la espera suele ser muy tensa. Aquí es importantísimo esperar a que los parámetros preestablecidos se cumplan. Las precipitaciones se pagan caras.

Yo lo veía clarísimo. Es en estos momentos donde la codicia te ciega, solo piensas en lo que puedes ganar, y no en lo que puedes perder.

Estuve sin operar observando el mercado unos cuantos días. Las personas de la sala, tenían curiosidad. Me habían visto muy activo todos los días que había ido, y de repente no hacía una sola operación. Tampoco me preguntaban, pero les veía sorprendidos e interesados…

Tras esperar varios días, se dieron las condiciones que esperaba:

  • El mercado estaba en rango y veía que no tenía ganas de subir desde primeras horas de la mañana.

  • Las aperturas de los mercados americanos a las 15:30 fueron un poco bajistas o por lo menos, dubitativas.

Ya solo tenía que esperar el momento idóneo entre las 15:30 y las 16:20 para ejecutar. ¡QUÉ NERVIOS!

En aquel entonces, vi que las personas que estaban en la sala (casi todos jubilados con una dilatada experiencia en Bolsa), se fijaban en quien compraba las acciones y quien las vendía. Si el que compraba o vendía era una mano fuerte (por ejemplo, JP Morgan o Merryl Lynch) y lo hacía de forma agresiva, los viejos de la sala le seguían y compraban o vendían lo mismo. Es una gran diferencia que existe con el mercado de futuros, que es ciego (no puedes saber quién vende y quien compra).

De repente, a las 16:05 aproximadamente, vi que JP Morgan vendía acciones de Iberdrola, tampoco era un paquete grande de acciones, pero me servía para generar el ruido. Me levanté de aquel asiento típico de sala de espera de hospital y grité: “- ¡Está vendiendo JP Morgan!” (En ningún momento dije ni qué acciones ni qué cantidad).

Fui al mostrador exagerando bastante deprisa (algún día tendrán que contratarme como actor en alguna película) y dije en voz baja al chico del mostrador: “- Véndeme 100.000 warrants CALL de IBERDROLA a 1.12 con strike 13 y vencimiento 30-04-2001”.

La posición, aunque estaba a mercado, no se ejecutó al momento. El chico tardó como 30 segundos en decirme: “- ¡Ejecutado!”

Era la posición más grande que había cogido en mi vida. En dinero representaba 112.000 euros. ¡Pero además ese warrant tenía una elasticidad de 11 veces! (Esto implica que el warrant se mueve 11 veces más que la acción, es decir, por cada 1% que varía el precio de la acción, el warrant varía en un 11%).

Es increíble ver cómo cada vez que uno se va haciendo mayor, la aversión al riesgo aumenta. Cuando uno es joven, es agresivo y competitivo. Pero según van pasando los años, lo que buscas es estabilidad y los mínimos sobresaltos posibles…

Todavía hoy, me pregunto, cómo fue posible que con 6300 euros en la cuenta, me dejaran coger una posición que representaba 112.000 euros. No tiene ni pies ni cabeza…

Desde el primer segundo, la posición me fue a favor. No sé si ayudó que alguno de los viejos vendiera a mercado acciones e hicieran bajar algunos céntimos desde el principio. No olvidemos que el warrant tiene una elasticidad de 11, y la implicación en el movimiento del warrant que esto tiene.

Pasados 10 minutos desde la entrada en la posición, ya ganaba 6000 euros. Los warrants habían bajado de 1.12 a 1.06 (recordemos que yo había vendido los warrants, para más tarde recomprarlos  más baratos). Podría haberme conformado con eso, que ya suponía doblar mi cartera, pero no era suficiente, ¡quería más!!

Let your profits run!!

Todo acompañaba a mi posición: los futuros del Ibex35 bajaban, los futuros americanos sobre el S&P500 bajaban y todavía quedaba la pérdida de valor temporal que se materializaba a las 16:30.

De repente, a las 16:25 las acciones bajaron de golpe. ¡Un 1% en menos de un minuto!. Los warrants pasaron de 1.06 a 0.98. ¡Estaba ganando 14.000 euros!

Fui al mostrador con los ojos bañados en sangre y le dije: “- ¡Cómprame 100.000 warrants a 0.98!”

El chico cogió el teléfono y transmitió la orden a la mesa de negociación. Pasaron 40 segundos y no recibía confirmación. Algo pasaba.

- ¿Qué está pasando? - Le pregunto al chico.

- El emisor de los warrants ha retirado la horquilla. - Me respondió

- ¿Qué!!??

Tiempo más tarde leí en la letra pequeña, que el emisor de los warrants se compromete a dar liquidez a los warrants el 95% del tiempo. 

Que gran injusticia. ¡Me tiraba de los pelos!

Pasados varios minutos, más tarde de las 16:30, el emisor de los warrants volvió a dar precios, el precio estaba en 0.96, pero mi posición se ejecutó en 0.98.

¡HABÍA GANADO 14.000 EUROS!

¡Mi cuenta había pasado de 2.000 euros a 21.000 euros en menos de tres meses!

Tampoco me puse como Mourinho cuando marca un gol su equipo, si no que fui más como Ancelotti. Pero por dentro estaba eufórico. ¡No cabía en mí!

Recibí felicitaciones del chico del mostrador y de alguno de los viejos.

No tengo que explicar, como me fui ese día a casa, estaba exultante, pletórico, inmenso, monumental, estratosférico…

Pero no os imagináis lo que pasó al día siguiente…

Continuará…

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