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Soy Trader

Adrián Mazcuñán, Trader en OSTC y colaborador de Academia de Mercados.

 

Todos tenemos unas motivaciones iniciales por las cuales decidimos introducirnos en este mundo, ya sea ampliar nuestra renta con unos ingresos extra, dedicarnos profesionalmente a tiempo completo o convertirnos en millonarios. Si bien nuestros motivos personales son todos válidos, siempre y cuando nos impulsen a superarnos, la mayoría empezamos con una serie de ideas preconcebidas y conceptos erróneos sobre los mercados.

Cuando descubrí los mercados y las posibilidades que albergaban, decidí que quería que esa fuera mi profesión. Las posibilidades eran infinitas y las limitaciones prácticamente nulas; podría ser mi propio jefe, trabajar desde casa y tener libertad para distribuir mi tiempo como quisiera. El siguiente paso, por tanto, era adquirir conocimientos para poder desenvolverme, ya que la mayoría de gente invierte en bolsa sin saber muy bien porqué o por recomendaciones ajenas, no debía ser muy difícil hacerlo mejor que la media. Nada más lejos de la realidad.

Pretender entrar en los mercados y empezar a generar beneficios relativamente rápido no es difícil, es prácticamente imposible.

¿Alguno ha intentado ir a las Olimpiadas y ganar los 100 metros lisos sin haber hecho footing jamás?

En los mercados pasa lo mismo, competimos entre nosotros pero no contamos con una liga de Alevines para aprender despacio, en el momento en que entras estás compitiendo contra los mejores de 1ª División que, además, llevan años dedicándose a triunfar aquí.

¿Cómo consiguen triunfar los deportistas de élite en cualquiera de sus disciplinas? Entrenando, entrenando y entrenando más.

Ningún médico empieza a ejercer hasta terminar 6 años de formación y aun así le esperan 4 años de tutela antes de poder considerarse practicantes en pleno derecho. Por tanto, si nuestro objetivo es extraer algún tipo de beneficio de los mercados, el camino inicial no debe ser abrir una cuenta en un broker y empezar a comprar y vender. Los pasos previos son formación y entrenamiento.

Por suerte, a día de hoy hay mucha oferta de formación a nuestra disposición para adquirir los conocimientos básicos y multitud de plataformas desde las que podemos operar de forma simulada para empezar a poner nuestras ideas de inversión o trading en práctica.

A la hora de buscar formación lo mejor es adquirir la máxima variedad posible inicialmente. Es fundamental formarse en las herramientas básicas de gestión de posiciones y obtener conocimientos básicos en todos los demás campos, de forma que podamos encontrar que disciplina se ajusta más a nuestra personalidad y nuestro estilo de trading.

Una vez recabada la información e interiorizada la formación básica, probablemente filtremos y descartemos la mayoría de lo aprendido a la hora de operar y basemos nuestra operativa en una cantidad limitada de indicadores, osciladores o señales de mercado. Por ejemplo, yo opero únicamente con soportes y resistencias acompañados de precio y volumen y ocasionalmente me apoyo en un oscilador, el Slow Stochastic y la media simple de 200, que no falta en ninguno de mis gráficos. De esta forma simplifico mi operativa y reduzco los inputs de información que recibo, un exceso de información en un gráfico casi siempre se traduce en señales contradictorias que se convierten en dudas y dificultan o impiden una operativa limpia, clara y efectiva.

Sin embargo, es necesario conocer todas las herramientas a nuestra disposición para poder dilucidar cuales nos gustan y cuales no y cuales podemos utilizar en cada situación o coyuntura de los mercados, por lo que estudiar estos campos es imprescindible.

El segundo punto básico es la práctica.

Casi siempre intentamos operar en una franja temporal de nuestra elección y enrocamos en que tenemos que hacer dinero ahí por cualquier motivo que se nos ocurra. Sin embargo, un punto clave es ajustar nuestro trading al tiempo que tengamos disponible y a nuestras facultades personales. Por ello, es muy recomendable probar muchos tipos de trading, de diferentes productos (acciones, materias primas, divisas u opciones) en diferentes franjas temporales, a ser posible en simulador o con cantidades de dinero muy pequeñas con las que no nos duela demasiado el resultado. Esta práctica es fundamental para empezar a ganar soltura y empezar a tener cierto sentimiento de mercado, a base de horas de pantalla; es clave tomarse el entrenamiento en simulado como si de dinero real se tratase para que sirva de algo.

De esta manera podemos recopilar información sobre qué tipos de mercados, momentos en el tiempo y estrategias nos gustan más, y empezar a construir desde ahí.

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