Cuando la innovación se enfrenta a la tradición

Lo acontecido en Cataluña con respecto a Uber y Cabify pone en el tapete de como aspectos tradicionales de las sociedades se enfrenta u oponen a la innovación.

Cuando la innovación se enfrenta a la tradición

Hay un dicho que dice “tiempo pasado fue mejor” y parece que a las sociedades les gusta lo ya establecido que buscar una alternativa, bueno solo en parte. No todos ven con malos ojos servicios que mejoren lo que ya tenían.

Uber y Cabify es un caso de ello. La posibilidad de solicitar un vehículo desde el móvil fue algo novedoso. No solo para quienes utilizaran el servicio sino también para quienes se encontraban en el paro y poseían un vehículo propio.

Lo nuevo siempre asusta y enfrenta a sectores en la sociedad, pero no hay que centrarse únicamente en el conflicto sino ver más allá de lo que nos muestran en los medios.

Una compañía de taxis cualquiera debe cumplir con la normativa que exige el Estado, si impuestos y más impuestos que pagar. Deben invertir mucho dinero en una flota de vehículos, contratar personal con el cual cumplir con las exigencias laborales. Contratar seguros y un sin fin de cosas más.

Por su parte la innovación que trajo consigo Uber y Cabify siempre es bienvenida, pero no deben invertir mucho dinero para ponerlo en marcha en cualquier rincón del planeta. Es solo solicitar la habilitación al Estado, que suele ser mucho menor. No tienen que comprar vehículos ya que la gracia de esto es que cualquiera pueda prestar el servicio solicitando el mismo a la compañía en cuestión que les dará el visto bueno para formar parte de la empresa sin muchas complicaciones y sin mayores costes.

Todo parece genial hasta que vemos como ambas partes se diferencian no solo por el servicio que brindan sino también de la inversión y costes necesarios para ponerlo en marcha.

Mucho se habla de si los taxistas pierden clientes porque Uber brinda un mejor servicio. También de si las compañías de taxis pierden su monopolio u oligopolio con estas empresas innovadoras.

Lo cierto es que la innovación trata de traer mejoras a los servicios existentes y es donde quizás el Estado debería buscar un equilibrio, en lo que exigen  a cada compañía para trabajar concretamente, para evitar estos conflictos.

También que los taxis busquen aprender de estas innovaciones para brindar un mejor servicio a tono con sus competidores.

La solución nunca es poner trabas como en Cataluña, sino buscar un equilibrio. Lo tradicional puede fusionarse con la innovación para que los usuarios dispongamos de una mayor oferta y los empresarios se preocupen por ganar clientes a fuerza de brindar un mejor servicio, lo que les redituará sin dudas mayores ganancias.

La mejor manera de ser líder en el mercado es el visto bueno de los clientes, siendo innovadores o tradicionales.

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