¿Proteccionismo o Guerra Comercial?

El gobierno de Donald Trump empezó con su ansiado lema “American First” que tanto había promulgado en su campaña electoral y que le dio, entre otras propuestas, el triunfo.

Pero este proteccionismo se ha ido más allá de sus fronteras y no solo ha querido proteger su país sino que han quedado desprotegidos otros mercados con medidas que van más allá de sus fronteras y de los intereses de otros.

¿Qué es el proteccionismo?

Este se basa en aplicar trabas al comercio, ya sea mediante aranceles (tasas por la importación de productos) u otro tipo de impedimentos para conseguir que los productos nacionales resulten más atractivos.

Es decir que lo que se busca es que se comercien más los productos locales que los extranjeros.

Pero como todos sabréis la importación y exportación es el motor de la economía mundial, ya que no existe un país que cuente con todos los bienes y servicios en su territorio. Por ello el libre comercio es la pieza fundamental para que lo que unos no tienen puedan acceder comprándoselos a otros y viceversa.

Este proteccionismo puede responder a distintas causas:

  • Poder de mercado: cuando el producto importado debe rebajar el precio para compensar el arancel, ejerciendo un país poder sobre el precio de las importaciones
  • Defensa de la industria nacional: cuando un país con una industria incipiente ve limitado su desarrollo por el precio de los productos importados en detrimento de los locales
  • Anti-Dumping: prácticas desleal de un país de vender sus productos por debajo de su coste con el objetivo de desbancar la industria del país

Quizás este tercer punto sea el que podamos acoplar al discurso de Washington, aunque todos sabréis que el empresario más allá de la economía donde reside buscará los costes más económicos. Asia  es y será un punto neurálgico de esto al ofrecer una producción mucho más económica con sueldos por empleados extremadamente bajos (menos por más). Poner una fábrica en EE.UU. no tendrá los mismos costes que si se delegan estas a países en vía de desarrollo o del tercer mundo.

La Casa Blanca, en la búsqueda de reducir su déficit fiscal, ha transformado al proteccionismo en una guerra comercial a gran escala. No se trata de los números en la economía de EE.UU. sino de interferir en los negocios entre otras naciones, particularmente la China y Rusia con los brutales aranceles y sanciones impuestas a estos países además de otras naciones como Irán.

Los importantes acuerdos comerciales que los países europeos cuentan con los países mencionados se ven claramente afectados con estas medidas afectando las economías de todos los involucrados.

¿Cuál es el fin de la Guerra Comercial?

Estados Unidos pone como excusa el déficit comercial que sufre además del robo de propiedad intelectual, esto con China. ¿Pero con Rusia cuál es el motivo? Porque el gas natural provisto por Gazprom será llevado a Europa, no tiene porqué afectar a la Casa Blanca. Claro que si Europa logra consolidar lazos con Rusia terminaría minando la compra de estas materias primas a EE.UU. que, por otro lado, es más caro que si lo hiciera a Rusia.

Donald Trump ha pasado del proteccionismo de la economía americana a bloquear cualquier tipo de acuerdo comercial entre otros países en pos de defender sus intereses comerciales que no atañen concretamente al consumo interno de sus compatriotas sino de forzar al mundo a seguir sus designios sin poder hacer nada al respecto.

El triunfo de los republicanos y la búsqueda de nuevos métodos para comerciar entre los países afectados dará que hablar  y veremos si la Trade War va más allá de lo que hemos visto o encuentra una solución que beneficie a todos por igual…. Si Trump quiere claro está.

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